Perrita Country

Perrita Country

Perrita Country, de Sara Mesa

Páginas de Espuma | 2021 | 120 páginas

#Ilustrado #Intimista #Animales

3/5

«Solo en el caso de que hablara —de que hablara con el lenguaje verbal articulado de los humanos— yo podría entenderla, y ni siquiera eso está muy claro, dado que no entiendo a muchas personas que me rodean y ellas a mí tampoco.»

Algunas historias difuminan o emborronan su origen. A partir de ahí la vida se contempla y se completa con pequeños y grandes detalles que batallan en el día a día. Una joven profesora reinicia su vida en una nueva casa, lejos de otra época, probablemente de otro hogar. Pero no está sola. Esa contemplación es compartida por el trasiego y la quietud, las miradas y los silencios de dos especiales acompañantes, una perra y un gato. A través de ellos esa nueva vida se construye y quizá, al final, todo tenga un sentido.

Cuando llegué a la página 80 de un libro que no supera las 120, tuve que rendirme y admitir que la trama que había estado esperando no iba a aparecer. Perrita Country no va mucho más allá de su premisa: la protagonista, dueña ya de un gato, decide adoptar además a una perrita coincidiendo con un momento de cambio personal. Esta situación cotidiana pretende ser una oportunidad para reflexionar sobre el vacío existencial, el aislamiento pandémico, la complejidad de las relaciones interpersonales, la identificación con los animales… 

Pero si había un mensaje trascendental escondido entre tanta pregunta retórica, no lo he recibido. La obra, muy breve, está compuesta de una sucesión de viñetas de normalidad y reflexiones en primera persona. De la mayoría de ellas solo he podido extraer —como de tantas otras obras contemporáneas— un vago nihilismo egocéntrico.

Considero que una obra puede ser poética y reflexiva, o limitar su foco a una situación íntima con pocos personajes y escenarios domésticos, sin renunciar a una acción. Un buen ejemplo que se me ocurre es una de mis lecturas favoritas de 2021El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes. Pero Perrita Country, pese a las inteligentes ilustraciones de Pablo Amargo y a la delicada prosa de Sara Mesa, se queda en un envoltorio bonito.

Particularmente frustrante me ha parecido el personaje de la protagonista. Autodefinida como misántropa, intenta pasar por compasiva amante de los animales… Pero termina por revelarse como una persona emocionalmente disfuncional que suple sus carencias afectivas con una atención desmedida hacia sus mascotas. Y, la verdad, si quisiera sumergirme en la psicología de quienes se proyectan a sí mismos sobre su perro exploraría el hashtag #dogsofinstagram y por lo menos podría ver vídeos graciosos de cachorritos.

A favor de esta novela hay que destacar la cuidada edición de Páginas de Espuma y las ilustraciones del Premio Nacional de Ilustración Pablo Amargo, en apariencia sencillas pero con un giro surrealista brillante. También el esfuerzo por adentrarse en la mente de los personajes, incluso de los no humanos, y desnudar cómo tejemos rutinas y lazos afectivos para dotar de sentido a nuestra pequeña existencia.

Este es el primer libro que leo de Sara Mesa, una escritora a la que tenía muchas ganas de descubrir. Y aunque Perrita Country me ha resultado decepcionante, no me ha quitado las ganas de conocer más obras de esta autora. Porque no cabe duda de que Sara Mesa sabe escribir: elegante pero natural, con un punto de humor. ¡Tendré que darle otra oportunidad!

 Te gustará si…

Disfrutas con una prosa y unas imágenes engañosamente simples y delicadamente poéticas.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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