La flor

La flor

La flor, de Mary Karr

Periférica & Errata naturae | 2020 | 440 páginas

#Autobiográfica #Adolescencia #Sexualidad

4.5/5

«Lo cierto es que, en lo tocante a convenciones, para entonces yo ya atesoraba dentro de mí una tendencia considerable a que todo me sudara el coño.»

Con su habitual descaro, en una obra adictiva, divertida y más sexy que nunca, Mary Karr escribe una carta de amor a la adolescencia. A su adolescencia, pues estamos ante una narración autobiográfica. Nunca más se estirará el tiempo como en aquellos años, nunca más estará el mundo tan nue­vo, tan sin estrenar, ni serán nuestros ojos tan puros. También hay dudas y miedos, por supuesto. Hay soledad y desamparo. Pero gracias a pasajes que nos harán estallar de risa y a una conmovedora y honesta empatía, leemos fascinados y llenos de esperanza el nacimiento de la primera amistad verdadera, el encuentro con esa otra persona con la que crecemos y nos descubrimos a nosotros mismos, que nos ayuda a ser todo aquello que no sabíamos que queríamos ser. 

La flor es el segundo volumen de memorias de Mary Karr (el primero, El club de los mentirosos, aún no lo he leído —¡pero no tardará en caer!). Centrado en sus años de adolescencia en un pequeño pueblo petrolero de Texas, a caballo entre la década de los 60 y los 70, la autora detalla con honestidad esta tumultuosa época de cambios en la historia de su país y en su propia vida.

La cercanía del relato es, sin duda, uno de los aspectos que más me han gustado del libro. A pesar de transcurrir en un momento y un lugar muy distantes a los de una lectora como yo, me he reconocido inmediatamente en muchas de las experiencias universales que describe Mary Karr, desde la traumática aparición de la primera espinilla hasta la toma de conciencia de las barreras invisibles que obstaculizan el camino a las mujeres solo por el hecho de serlo.

En La flor, además de una (muy actual) crítica feminista, nos encontramos grandes dosis de humor y desparpajo, y una sinceridad que desarma. Mary Karr habla sin tapujos de los traumas y los secretos que se ocultaban en la intimidad de las viviendas unifamiliares y las familias nucleares de su aislada localidad en el Bible Belt. También revive su despertar sexual, el conflicto entre el deseo de encajar y el de forjarse su propia individualidad, el profundo aburrimiento al que se enfrenta, y cómo escapa de él a través de los libros y, más tarde, de las drogas.

Aunque La flor arranca con el momento en que la autora abandona su pueblo a los diecisiete años acompañada de una pandilla de surferos drogadictos, en realidad este episodio no está incluido en el libro. La autora sí describe cómo empieza a refugiarse en los alucinógenos y a juntarse con jóvenes similarmente inconformistas, pero su traslado a California lo reserva para el tercer volumen de sus memorias, Iluminada, en el que también ahondará en sus problemas con las drogas.

La flor, a pesar del énfasis que hace la contraportada del libro en el eslogan de «sexo, drogas y rock’n’roll», es una obra que aborda la inocencia tanto como la rebeldía. Dos tensiones en conflicto a lo largo de toda la trama, dividida entre una infancia que se acaba y una independencia que parece inalcanzable. Al igual que lo estuvo la propia Mary Karr de doce o dieciséis años; que lo estuvo toda su generación, y que, en cierto modo, lo están todos los adolescentes de todas las épocas.

 Te gustará si…

Quieres redescubrir de la mano de una de las mejores autoras de memorias aquellos años convulsos e intensísimos de la adolescencia, del despertar sexual y de la sed de labrar nuestra propia identidad.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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