La ciudad prometida

La ciudad prometida

La ciudad prometida, de Valentina Şcerbani

Impedimenta | 2023 | 168 páginas

#Familia #Aislamiento #Moldavia

3.5/5

«Mi madre me hablaba casi cada día sobre los lugares y las ciudades con mar adonde íbamos a trasladarnos, porque una ciudad sin mar es una casa sin ventanas».

Oscilando entre la decepción y la inseguridad, entre el desencanto y la desesperación, Ileana lucha por aferrarse a la idea de volver a ver a su madre, gravemente enferma, que la ha dejado al cuidado de sus tías. Pero el miedo la atenaza, sus sueños le devuelven pedazos de un pasado perdido, y su reflejo ha desaparecido de todos los espejos.

El argumento de La ciudad prometida es difícil de definir: por un lado, no hay una gran progresión narrativa; por otro, la novela juega al despiste mezclando la realidad y la fantasía y poniendo a veces un pie más allá de la verosimilitud, como en un sueño. En líneas generales, la historia sigue a Ileana, una joven a caballo entre la infancia y la adolescencia, cuya madre está enferma. Se traslada a vivir a la pequeña aldea de Toltre con sus tías, María y La Otra (así se refiere a ella a lo largo de toda la historia), donde se ven encerradas en casa como consecuencia de la lluvia incesante.

La novela arroja pocas certezas: no sabemos cuál es el destino de la madre de la protagonista, ni si todo lo que se nos describe es real. Ni siquiera estoy segura de que exista una aldea llamada Toltre. Por lo que he podido averiguar, es el nombre de un tipo de formaciones rocosas, que son en realidad los restos de arrecifes de un mar desaparecido. 

Ileana se vería así rodeada de los huesos, los fantasmas de un mar, en lugar de en esa ciudad prometida en la costa que soñaba junto a su madre. El acceso al mar como sinónimo de libertad podría además tener un capa de significado extra en Moldavia, que carece de costa a pesar de que su frontera llega a estar a solo 40 kilómetros del Mar Negro. ¿Una reflexión, quizás, sobre un país atrapado en su geografía, en su pasado, en los intereses de otros?

Aunque la forma de escribir de Valentina Scerbani me ha gustado, y el ambiente irreal y opresivo de La ciudad prometida está bien conseguido, personalmente prefiero las historias con una trama un pelín más definida. Me ha pasado un poco como con Los extraños: quizá demasiada vaguedad (aunque no accesoria).

La atmósfera onírica de la novela se presta a interpretaciones interesantes (¿la memoria borrosa del momento en que dejamos atrás la niñez? ¿La sensación de irrealidad de quien se ha visto completamente desarraigada?). La absoluta inmovilidad de la historia también se puede leer (al igual que en Aguamala, otra novela corta en la que una lluvia torrencial parece detener el tiempo) como un reflejo de la inacción de toda una sociedad, paralizada y encerrada en sí misma.

En definitiva, La ciudad prometida es una novela reflexiva y evocadora, quizá no del todo afín a mi gusto personal, pero sin duda diferente y con múltiples capas de significado que desenredar.

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Te gustan las novelas atmosféricas en las que ficción y realidad se confunden.
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