Vozdevieja

Vozdevieja

Vozdevieja, de Elisa Victoria

Blackie Books | 2019 | 256 páginas

#Infancia #Familia #Sevilla

3.5/5

«En mayor o menor medida todos los niños nos damos cuenta de que los mayores pierden el culo por nosotros y le sacamos partido a esta apariencia pasajera de pulcritud. Es lo mínimo que podemos hacer. La infancia es una lucha encarnizada por dejar de ser víctimas en potencia lo antes posible.»

Tiene nueve años. Su nombre es Marina, pero en el cole la llaman Vozdevieja. Este verano en Sevilla, el primero después de la Expo del 92, es tan largo y tan seco que ella no sabe si llorar o reír. Si quiere que todo cambie o que todo siga igual. Porque aún juega con muñecas Chabel pero ya mira revistas para adultos. Porque su madre está enferma y ella ya se imagina en un convento rodeada de huerfanitas. Porque todo el mundo, también su padre, insiste en desaparecer. Porque su mejor amiga es su abuela, quien le guisa, la peina, se deja cortar esas uñas como alacranes, le cuenta su amor por Felipe González, le dice tranquila, le enseña nuevos tacos, le cose vestidos de flores. Luego sale y esos vestidos le molestan tanto como si fueran de lija. Y aun así, Marina siempre tiene hambre: de vida, y de filetes empanados.

Vozdevieja es la primera novela de la joven escritora sevillana Elisa Victoria, la clase de obra que le ha merecido el calificativo de «autora revelación». El libro, narrado desde la perspectiva de una niña de 9 años llamada Marina, transcurre a lo largo del verano de 1993 en Sevilla. Aunque no es una obra autobiográfica, el ambiente que recrea se inspira en la infancia de la autora: los barrios periféricos de la ciudad, ajenos en gran medida al impulso económico y modernizador que supuso la Expo 92.

La escritora Elvira Lindo, una de las más tempranas defensoras de Vozdevieja, la calificó como «tan perversa como candorosa». Creo que es una descripción muy apta: Elisa Victoria recrea con esmero la voz de la infancia, pero una voz realista, con aristas, que se aleja de otras representaciones más idealizadas de este período de nuestras vidas. El principal mérito de la novela es esta prosa que nos traslada a la perspectiva de una niña de 9 años, bastante adelantada a su edad, hasta el punto de ganarse el apelativo de «Vozdevieja» que da título a la obra. Aunque quizá algunas de las diatribas de Marina tienen un tono demasiado serio para provenir de una niña tan pequeña, por mucho que nuestra protagonista sea famosa por redicha…

La novela no tiene una acción o un conflicto como tal, sino que plasma una serie de episodios de la vida cotidiana de Marina a lo largo del sofocante verano sevillano: las vacaciones en Marbella, su bautizo, una mudanza… Pero sobre todo pequeñas escenas rutinarias, instantes de un día a día marcados por la quietud opresiva de esos meses. Juegos con las amigas cargados de expectativas, horas muertas delante del televisor o excursiones a El Corte Inglés. Cosas anodinas, pero que para una niña tienen una importancia capital. La enfermedad indeterminada de su madre es quizá el único hilo conductor que recorre toda la trama, en segundo plano pero con una enorme influencia sobre el estado de ánimo de la protagonista.

A su tierna edad Marina ya ha experimentado algunas de las partes más duras de la vida, desde la soledad hasta el abandono, algo que la distancia del resto de niños de su entorno. Tan joven y tan precoz, su día a día es una historia de contrastes: se pirra por un estuche de Hello Kitty como por las revistas pornográficas que roba al novio de su madre, y tan pronto se deja llevar por esa fascinación escatológica tan propia de los niños como se pone a reflexionar sobre la vida y la muerte. Al final, la suya es la historia de todas nuestras infancias, y del momento en que se aproximaba su fin. El ansia de crecer y el miedo a los cambios. La búsqueda de un «yo» que todavía se estaba formando, a tientas.

Algo que me ha gustado especialmente de la novela es que se centra en la complicidad de las relaciones entre mujeres.  Mujeres fuertes, imperfectas, que se enfrentan unidas contra todo lo que el mundo les eche. Amigas, vecinas, compañeras de clase y de juegos… Pero sobre todo las mujeres de la familia de Marina. Aparte del novio de su madre, Domingo, el pequeño núcleo familiar de la protagonista es una sólida e íntima tríada de abuela, madre e hija unidas por un nombre.

«Mi herencia viene transmitida solo por mujeres, nadie más cuenta las historias familiares, nadie más toma las decisiones importantes.»

Un problema al que me he enfrentado leyendo Vozdevieja es que recientemente he leído no uno, sino dos libros narrados desde la perspectiva de un niño y que también se reducen a una serie de escenas de infancia, sin apenas argumento: Panza de burro, de Andrea Abreu, y Malaherba, de Manuel Jabois. Para ser justos, Vozdevieja fue el primero de los tres en publicarse… Pero echo en falta una novela que se atreva a abordar la perspectiva de la infancia sin renunciar a una trama más compleja, a una acción bien hilada y sin tanto recurso costumbrista.

Además, y aunque ya he mencionado que la capacidad de Elisa Victoria de recrear la perspectiva de una niña es muy meritoria, en su esfuerzo por reproducir esta voz la autora cae en repeticiones y digresiones que han llegado a aburrirme. Sí, los niños tienen una capacidad para obsesionarse con cosas aparentemente nimias que los mayores, con nuestro déficit de atención cada vez más agudo, igual ya no tenemos. Pero (al menos desde mi perspectiva de lectora adulta) en una novela, el dar vueltas una y otra vez sobre los mismos temas le resta interés, por muy fiel que sea al punto de vista del protagonista.

Esta reiteración excesiva me ha alienado también de las reflexiones sobre el incipiente despertar sexual de Marina. No porque no pueda identificarme con ella —las diferentes velocidades a las que cada cual ha recorrido el camino hacia la pubertad y la madurez sexual es un conflicto que todos tenemos en común— sino porque, sencillamente, me ha terminado por cansar. Aunque Elisa Victoria se lleva puntos por abordar sin tapujos ni prejuicios las inquietudes de una niña que todavía juega con muñecas pero empieza a pensar en el sexo, tambaleándose entre la inocencia y la curiosidad con un punto morboso.

Sin duda, una obra muy notable para una escritora joven y un debut de lo más prometedor. Si tienes ganas de una agridulce dosis de nostalgia noventera y de sumergirte de nuevo en las intensas emociones de tu niñez, ¡hazle un hueco en tu librería!

¿Sabías que… la bonita cubierta de Blackie Books utiliza un vestido que le cosió a la autora su abuela Matilde cuando Elisa tenía 9 años? ¡Una historia muy tierna detrás de una encuadernación preciosa!

 Te gustará si…

Si te gustan las novelas que se atreven con una voz infantil y una perspectiva diferente, cargada de nostalgia e inocencia.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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