Tienes que mirar

Tienes que mirar

Tienes que mirar, de Anna Starobinets

Impedimenta | 2021 | 192 páginas

#Maternidad #Aborto #Trauma

5/5

«No se puede recuperar lo perdido. Aquellos que han perdido su apariencia humana no pueden convertirse de nuevo en personas. Pero el sistema se puede corregir y esa es mi esperanza. Por eso indico los nombres reales de personas e instituciones. Por eso escribo la verdad.»

En 2012, la escritora Anna Starobinets descubrió, en una visita rutinaria al médico, que el hijo que esperaba tenía un defecto congénito incompatible con la vida. Un diagnóstico que transformó la alegría más pura en dolor. ¿Qué hacer cuando los sueños y el futuro se desmoronan en la pequeña pantalla de un ecógrafo? Starobinets narra con una dureza extrema, pero con una humanidad desgarradora, el peregrinaje por las instituciones sanitarias de su país, indiferentes a su drama, su posterior viaje a Alemania y el duelo por el hijo perdido.

Anna Starobinets es una guionista y escritora rusa, especializada en los géneros de la ciencia ficción y el terror. Pero, como ella misma explica con la frase con la que abre Tienes que mirar: «una cosa es inventar historias de miedo y otra muy distinta es convertirse en la protagonista de un cuento de terror». Esta novela es el personalísimo, duro e inspirador relato de su experiencia con el aborto tardío en Rusia, con la pérdida y con la luz al final del túnel.

Cuando Starobinets descubrió ya en el segundo trimestre de embarazo que su bebé sufría una grave enfermedad congénita y que no sobreviviría, comenzó para ella y su familia un largo y terrible periplo cuyos obstáculos todavía no alcanzaban a comprender. Porque al dolor de perder al «Minitejón» que esperaba se unirían la frialdad de un sistema sanitario que deshumaniza a las mujeres, la incomprensión de una sociedad intolerante, la necesidad de luchar para poder tomar el control sobre su cuerpo, y el trauma generado por toda esta experiencia.

Starobinets relata su historia de manera cronológica, honesta y cargada de sensibilidad, intercalando reflexiones que han nacido del tiempo y la distancia y con las que hace una lucidísima crítica de la clase de comportamientos a los que tuvo que enfrentarse. También, y esto es algo que hace aún más relevante Tienes que mirar, la autora incide en la posición privilegiada desde la que afrontó la situación: informada, con apoyo familiar, con la capacidad de comparar el sistema sanitario ruso con otros, y de elegir. Ella terminó viajando a Alemania a practicarse el aborto, encontrando allí la clase de humanidad y comprensión que tanto había echado en falta en Rusia. Pero dedica espacio a pensar en todas las mujeres que no son periodistas o que se enfrentan solas a esta intervención en su país, y lo vulnerables que se encuentran frente a una sociedad y un sistema ignorantes.

Además, Starobinets nos habla también de las secuelas psicológicas que sufrió a raíz de esta experiencia, una parte que mucha veces queda fuera del relato y que es necesario abordar para comprender, y superar, todas las facetas del duelo. Tras regresar a Rusia la autora empezó a experimentar ataques de pánico tan debilitantes que la dejaban paralizada en mitad de la calle, y serias dificultades para comer y dormir. Y no solo ella: su hija de ocho años, Sasha, también comenzó a «reflejar» los síntomas que veía en su madre. Desgraciadamente, a la hora de afrontar este trauma volvería a darse de bruces con la insensibilidad y falta de preparación del establishment ruso para lidiar con la salud mental de los pacientes.

Starobinets explica en el prólogo de Tienes que mirar que su propósito con esta obra era no solo contribuir a cambiar este sistema profundamente fallido, sino ayudar a quienes pasen por algo similar con su dolor. El título hace referencia a la necesidad de afrontar el sufrimiento para poder superarlo, de no huir de la pérdida si queremos reconciliarnos con ella. Toda una lección vital que la autora tuvo que aprender sin contar con el apoyo de las instituciones que debían arroparla, y que ahora comparte generosamente con nosotros con la esperanza de que su valor y sus palabras esclarecedoras contribuyan al cambio.

Pero también podemos interpretarlo como la necesidad, el deber incluso, de abrir los ojos frente a esta clase de abusos e informarnos para poder abordar temas tan sensibles como la violencia obstétrica o el trauma desde la comprensión y la solidaridad. Tienes que mirar ha abierto un debate en Rusia que ha servido para romper tabús, silencios impuestos y barreras entre los percibidos como «problemas de mujeres», marginalizados y demonizados, y las fallas sistémicas de toda la sociedad.

Esta es un libro que recomendaría a todo el mundo, por lo que cuenta, y por cómo lo cuenta. Un muy necesario ejercicio de empatía, que nos permite un acercamiento privilegiado a una situación real que afrontan muchas personas cada día para comprender su dolor, aprender de su experiencia y cerrar el libro siendo personas más conscientes, más humanas. La sensibilidad (y el coraje) que demuestra Starobinets para narrar sus emociones y pensamientos a lo largo de este capítulo de su vida te llegarán al corazón, y el análisis crítico que añade a raíz de su experiencia te dará mucho en lo que pensar (y por lo que indignarte).

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Si quieres leer una historia real de amor, trauma y duelo, y apreciar el valor de una mujer que se ha atrevido a dar voz a tabús silenciados y a denunciar la falta de humanidad de todo un sistema.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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