Lejos del mundanal ruido

Lejos del mundanal ruido

Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy

Alba Editorial | 2002 | 579 páginas

#Romance #Pastoral #Clásicos

4/5

«Era el suyo ese afecto sólido que surge (si es que llega a surgir) cuando al conocerse dos personas descubren primero los aspectos más ásperos de sus respectivos caracteres y desconocen los mejores hasta mucho después, mientras el amor va creciendo en los intersticios de una dura masa de realidad prosaica. […] este sentimiento mixto resulta ser el único amor más fuerte que la muerte: ese amor que ni el agua puede saciar, ni las inundaciones pueden anegar; en comparación con él lo que normalmente entendemos por pasión resulta evanescente como el vapor.»

Lejos del mundanal ruido es el formidable retrato de una heroína victoriana que sabe que lo difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos. De carácter fuerte e independiente, esta heroína, joven propietaria de la mayor granja de su localidad, está en situación de elegir entre los tres pretendientes que la rondan.

Lejos del mundanal ruido es la primera novela de Thomas Hardy que leo, y una de las que han sido descritas como más «amables» del conjunto de su obra. Ciertamente, el tono pesimista que parece caracterizar a otras de sus obras maestras como Jude el oscuro o Tess, la de los d’Urberville no está presente en este libro, que cuenta con un final relativamente feliz.

De hecho, una de las cosas que más me han gustado (y sorprendido) de Lejos del mundanal ruido es el sentido del humor que se desprende de sus páginas. Hardy exhibe un fino sentido de la ironía, que ayuda a equilibrar el moralismo y las partes más crudas de la narrativa.  

Esta es la historia de Gabriel, un joven granjero con perspectivas que lo pierde todo de la noche a la mañana; y de Bathsheba, una muchacha que se convierte de forma igualmente repentina en una notable terrateniente al heredar la granja de su tío. En su historia de amor se interpondrán diferencias de clase, pretendientes y tragedias; pero aquí Hardy sí permitirá que sus deseos y sueños logren triunfar frente a los reveses de la vida.

Lo cual, personalmente, ¡me encanta! Prefiero leer sobre personajes que se enfrentan a sus circunstancias y consiguen superarlas que sobre aquellos que terminan vencidos por los condicionamientos sociales y las crueles fuerzas del destino y el azar. Puede que esta última sea una perspectiva más realista, pero también mucho más deprimente…

El personaje de Bathsheba es célebre por salirse de la norma: es una mujer independiente, en una situación de poder económico, de carácter fuerte y sin miedo a rechazar a «un buen partido». La verdad es que gran parte de la ideología de género de Lejos del mundanal ruido resulta bastante anticuada (parece que todas las acciones de Bathsheba vienen mediadas por un comentario del tipo «como es habitual en el carácter de las mujeres…»), pero hay que apreciar la obra en su contexto y sin duda esta es una heroína victoriana multidimensional y adelantada a su tiempo.

Sí que me ha resultado frustrante cómo el autor sitúa a Gabriel en una clara posición de superioridad moral sobre Bathsheba sobre todo el mundo, en realidad desde la cual la juzga con su buena dosis de paternalismo. Hubiera preferido a un protagonista masculino un poco más falible, más imperfecto. Aún así, el amor que surge entre ellos es fuerte y sincero: la base de una historia conmovedora que ha conseguido perdurar a través de los siglos. ¡La cita que he elegido al comienzo de esta reseña ilustra bien por qué me ha hecho tan feliz que terminen juntos!

Publicada por primera vez en 1874, esta novela pertenece al conocido como ciclo de «novelas de Wessex» de Hardy. Wessex era el nombre de un antiguo reino anglosajón que abarcaba la región natal del autor, Dorset, en el suroeste de Inglaterra. Thomas Hardy recupera el nombre para dotar a su escenario de un cierto hálito atemporal, bucólico. Porque aunque las crudezas del trabajo agrícola aparecen fielmente retratadas, se aprecia también una cierta idealización pastoril de este modo de vida en consonancia con la naturaleza, heredero de un saber ancestral.

Me decidí a leer Lejos del mundanal ruido tras ver la adaptación cinematográfica de 2015, dirigida por Thomas Vinterberg. Una película bastante fiel al libro, que de hecho gana puntos al omitir algunos episodios (ejem, el numerito de Turpin…), con una fotografía preciosa y una genial interpretación de Carey Mulligan como Bathsheba que dota al personaje de madurez y gravedad. ¡Os la recomiendo!

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Si te gustan las heroínas y las historias de amor que han conseguido hacerse un hueco indeleble en la literatura.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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