La escritora

La escritora

La escritora, de Auður Ava Ólafsdóttir

Alfaguara | 2021 | 192

#Escritoras #Islandia #Feminismo

4/5

«Calculo mentalmente. Si cada día trabajo nueve horas y duermo siete, me quedan ocho para escribir y leer. Si quiero escribir de noche, nadie me lo impedirá. Igual que nadie me animará a hacerlo. Nadie espera una novela de Hekla Gottskálksdóttir.»

Apenas 180.000 habitantes, un premio Nobel de Literatura, una base militar estadounidense, dos aerolíneas transatlánticas: esto es Islandia en 1963. Hekla siempre ha querido ser escritora. En un país de poetas, en el que cada casa está repleta de libros y hay más escritores per cápita que en cualquier otro lugar, Hekla solo encuentra un obstáculo: ser mujer. Después de empacar todas sus pertenencias, incluida una máquina de escribir, llega a Reikiavik con un manuscrito en su maleta. Se va a vivir con su amigo Jón John, un hombre homosexual que desea con todas sus fuerzas empezar a trabajar en el teatro. Ambos se sentirán totalmente desubicados en un mundo pequeño y profundamente conservador, pero que muy pronto empezará a cambiar: los años sesenta prometen transformarlo todo.

La escritora es la historia de Hekla, bautizada así en honor a un volcán islandés. Un nombre apto para un personaje con una pasión infatigable, con el valor de dejar atrás todas las promesas de estabilidad y confort doméstico que se cruzan en el camino hacia su sueño, y con una determinación que se enfrenta a los convencionalismos de género de la época.

El título original de La escritora en islandés podría traducirse como “Miss Islandia” (es el mismo que se ha empleado, por ejemplo, en la traducción al inglés). A lo largo de la obra, mientras la protagonista trabaja como camarera para ganarse la vida al tiempo que escribe infatigablemente, el certamen de Miss Islandia es uno de los cebos con los que otras personas intentarán alejarla de su meta de llegar a ser una autora reconocida. El concurso representa todo lo que la sociedad islandesa de los años 60 espera de Hekla y todo lo opuesto a lo que ella aspira: no solo renunciar a su vocación artística y a su capacidad creadora, sino conformarse con uno de los pocos roles femeninos considerados aceptables en la época.

Junto al matrimonio y la maternidad (encarnados en su amiga Ísey, atrapada demasiado joven en la rutina de la domesticidad), estas convenciones se nos muestran como categorías muy limitadas que abocaban a las mujeres a la insatisfacción. Hekla, como tantas mujeres antes y después que ella, tendrá que hacer difíciles elecciones y profundos sacrificios para perseguir sus ambiciones.

El otro gran personaje de la obra es el mejor amigo de Hekla, Jón John, que comparte con ella un sentimiento de alienación en la sociedad y un sueño al que no está dispuesto a renunciar. Homosexual y apasionado por la moda, aspira a ser diseñador de vestuario para producciones teatrales y su amistad con la protagonista es uno de los hilos conductores que, de manera callada y sosegada, dota de humanidad y ternura a la novela.

Islandia, en especial su paisaje, son algo más que un escenario para la historia de su protagonista: son un reflejo de las tribulaciones, de las personalidades, de las batallas personales de los personajes. Es fascinante descubrir esta desconocida isla a través de La escritora y de otras obras de la autora, Auður Ava Ólafsdóttir, que consigue escribir relatos que son particularísimos de un lugar y un momento en el tiempo pero con los que el lector pueda identificarse.

Hay algo muy personal en la manera de escribir de Ólafsdóttir. Si leemos lo que la crítica dice de ella, nos topamos con palabras como “fría”, “elegante”, “sutil”, “delicada”, “discreta”… Y aunque con esta constelación de adjetivos podemos formarnos una idea de su estilo, solo leyéndola se consigue apreciar todo lo que cuenta a través de lo que calla, y la manera tan poética con que usa el lenguaje sin caer en el sentimentalismo.

En una historia que habla de poesía, la autora deja que sean las palabras de los personajes las que expresen sus miedos y deseos. Los melancólicos monólogos de Ísey o las reflexiones de Jón John sobre los movimientos de libertades civiles que florecían en los 60 son de una sensibilidad que contrasta con lo escueto y casi distante de la narración de Ólafsdóttir. Algo que puede chocarnos en un primer momento, pero que nos obliga a aproximarnos a la obra de otra manera. Lo mismo ocurre con el componente de crítica social de La escritora. El sexismo o la homofobia están presentes durante todo el transcurso de la novela, indelebles en el tejido social en el que se inserta, pero la manera de abordarlos de la autora está desprovista de moralismo. Es el lector el que tiene que rellenar los huecos, hacer un esfuerzo, extraer sus propias conclusiones.

Ólafsdóttir ha ganado algunos de los premios literarios más importantes de su país y el ámbito nórdico, como el Premio literario de la ciudad de Reikiavik o el Premio de Literatura del Consejo Nórdico. Con La escritora, su última novela, fue galardonada con el Premio Médicis Extranjero y con el Premio de los Libreros de Islandia. En español también podemos encontrar traducidas otras cuatro obras suyas, dos de las cuales —Hotel Silencio y Rosa cándida— yo ya he tenido la oportunidad de leer y han consolidado mi amor por esta autora. ¡Os la recomienda sin duda!

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Te gusta leer historias sobre el propio oficio y la pasión de escribir, explorar otros países y épocas y emocionarte con la lucha contra los prejuicios sociales de unos personajes adelantados a su tiempo.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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