Klara y el Sol

Klara y el Sol

Klara y el Sol, de Kazuo Ishiguro

Anagrama | 2021 | 384 páginas

#CienciaFicción #InteligenciaArtificial #Amor

4/5

«Deja que te pregunte esto: ¿crees en el corazón humano? No me refiero al órgano físico, claro está. Me refiero a su sentido poético. El corazón humano. ¿Crees que existe tal cosa? ¿Algo que hace que cada uno de nosotros seamos especiales e individuales?»

Klara es una AA, una Amiga Artificial, especializada en el cuidado de niños. Pasa sus días en una tienda, esperando a que alguien la adquiera y se la lleve a una casa, un hogar. Mientras espera, contempla el exterior desde el escaparate. Observa a los transeúntes, sus actitudes, sus gestos, su modo de caminar, y es testigo de algunos episodios que no acaba de entender, como una extraña pelea entre dos taxistas. Klara es una AA singular, es más observadora y más dada a hacerse preguntas que la mayoría de sus congéneres. Y, como sus compañeros, necesita del Sol para alimentarse, para cargarse de energía…

El autor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro regresa al panorama literario con Klara y el Sol, su primera novela desde El gigante enterrado (2015) y tras haber sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2017. Una obra con la que vuelve a transitar por géneros como la distopía y la ciencia ficción que ya había explorado en Nunca me abandones (2005), y en la que aborda temas universales en su obra: las diferencias de clase, la servidumbre y, sobre todo, el amor.

En Klara y el Sol, el Sol se escribe con mayúscula por una razón. Es un personaje más de la novela, con capacidades que escapan a la comprensión humana. Exigiendo del lector una suspensión de la incredulidad propia casi de un cuento de hadas, se nos revelará como una especie de deidad, con habilidades aparentemente mágicas que requieren un salto de fe para manifestarse. Y solo Klara será capaz de darlo, en un revés a nuestras expectativas y la creencia de que las máquinas carecen de ese algo trascendental que los humanos queremos pensar que nos es único.

De explorar a fondo esta cuestión, qué nos hace humanos, es de lo que trata en realidad la novela: si te lanzas a la lectura de un libro cuya premisa se basa en la Inteligencia Artificial esperando postulados sobre tecnología, libre albedrío o sociedades deshumanizadas… ¡Te vas a llevar una sorpresa! Klara y el Sol introduce todos estos temas, pero no los explora en profundidad. Como es habitual en su obra, Ishiguro dibuja el escenario en el que se desarrolla la trama con pinceladas sutiles, haciendo esperar al lector por la información clave que le permita reconstruir un lienzo que, como se dará cuenta poco a poco, esconde algo inquietante.

El autor va arrojando luces sobre ese futuro más oscuro de lo que podría parecer en un principio: nos habla de humanos desplazados en su trabajo por máquinas, de la ingeniería genética como herramienta para crear profundas desigualdades, de la Inteligencia Artificial como algo que ha llegado a desarrollar una conciencia igual o superior a la humana. Pero la trama apenas roza todas estas aristas, porque, como ya hemos dicho, no se trata de eso. Se trata de preguntarnos si existe una esencia humana que nos haga únicos, individuales, irremplazables. Se trata de explorar qué significa el amor, y si encierra nuestra única posibilidad de salvación.

A pesar de que la novela está narrada en primera persona desde la perspectiva de Klara, existe una profunda falla emocional entre el lector y la protagonista, y entre esta y el resto de personajes. La mente de Klara es analítica, y en ocasiones su manera percibir y procesar su entorno falla, haciendo que la realidad se fragmente, se deconstruya en formas y retículas. Pero el suyo no resulta un punto de vista frío: Klara es, de hecho, fundamentalmente buena, y a lo largo de toda la obra hace gala de una generosidad que nos hace dudar de si se trata solo de su programación dedicada al servicio, o de una bondad real, innata.

Aún así, la novela mantiene al lector de forma deliberada a una cierta distancia con su tono ligeramente formal, lógico, en el que las emociones aparecen curiosamente apagadas. Es otro recurso habitual del autor, pero puede hacer que cueste un poco sumergirse en la historia o empatizar con sus personajes. Klara y el Sol requerirá paciencia al lector, que debe esperar a que se le revelen los detalles que hacen a su argumento diferente, a las preguntas que va planteando una trama que avanza a ritmo sosegado, y a la genialidad de Ishiguro para construir finales agridulces.

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Disfrutas con las posibilidades que ofrece el género de la ciencia ficción para reflexionar sobre el mundo y la sociedad de hoy día, y no te da miedo hacerte grandes preguntas sobre el futuro, la tecnología o nuestras propia naturaleza.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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