Días sin hambre

Días sin hambre

Días sin hambre, de Delphine de Vigan

Anagrama | 2013 | 168 páginas

#Autobiográfica #Anorexia #SaludMental

4/5

«Por primera vez alguien gritaba para que se volviera, alguien la llamaba, sabía ponerle un nombre a aquel sufrimiento, el sufrimiento de su cuerpo. Por primera vez alguien acudía a buscarla allí donde los demás no podían, no se veían ya capaces.» 

Días sin hambre, la primera novela de Delphine de Vigan (publicada en el año 2001 con el pseudónimo de Lou Delvig por razones familiares), cuenta, en una intensa e inquietante primera persona, la historia de una joven anoréxica de diecinueve años. El relato que Laure hace en su diario de un cuerpo al borde de la muerte, un cuerpo vaciado que se hiela de frío durante sus primeros días en el hospital, con sus treinta y seis kilos de peso y su metro setenta y cinco, es verosímil y perturbador.

Días sin hambre es la tercera novela que he leído de la autora francesa Delphine de Vigan (después de Las gratitudes y Nada se opone a la noche), quien rápidamente se está convirtiendo en una de mis escritoras contemporáneas preferidas. El que fue su debut literario es una narración semiautobiográfica de su lucha contra la anorexia, que aunque menos pulido que sus obras posteriores, ya asombra por su sensibilidad y la capacidad de la autora de expresar los sentimientos con tanta honestidad como lirismo.

Laure, el alter ego de Delphine de Vigan, tiene 19 años, mide 1,75 metros y pesa 36 kilos. La situación de inanición extrema en la que se encuentra la lleva a ingresar en el hospital, ayudada por un psicólogo que consigue penetrar en su trauma y en la apatía que se había adueñado de su vida. Días sin hambre es el testimonio de su recuperación durante su estancia hospitalaria, una novela breve y reflexiva que aborda sin tapujos la realidad de los desórdenes alimenticios y las enfermedades mentales.

En Días sin hambre se reconocen pasajes de la infancia y la adolescencia de Delphine de Vigan que la escritora aborda más en profundidad y ya en primera persona en Nada se opone a la noche (en esta novela, a su vez, la autora alude a su lucha contra la anorexia y a la publicación de Días sin hambre). Así, comprendemos cómo las experiencias de la protagonista, especialmente las relacionadas con su familia desestructurada y la enfermedad de su madre—trastorno bipolar—han jugado un papel en la conducta autodestructiva que Laure ha desarrollado con el deseo de dejar de sentir, de desaparecer.

Íntima y dura, la narración evita caer en lo sórdido gracias a la elegancia que caracteriza la prosa de Delphine de Vigan y la sobriedad con la que aborda temas muy importantes y poco visibilizados desde una perspectiva de empatía. En Días sin hambre también se aprecia uno de los rasgos que más me gustan de las novelas que he leído de la autora: un tono subyacente de esperanza.

Incluso cuando trata episodios tan difíciles de su propia vida como este, Delphine de Vigan escribe, en realidad, sobre la comprensión, el perdón, el amor y la vitalidad. Porque ese es el mensaje de esta novela, para aquellos que puedan sentirse un poco perturbados por su temática: es una historia de renacimiento, sobre cómo se superan la vergüenza y el silencio para encontrar de nuevo unas fuertes, fortísimas ganas de vivir.

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Quieres conocer el testimonio de una superviviente que mezcla la sinceridad más dura con la poesía de la esperanza.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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