Carcoma

Carcoma

Carcoma, de Layla Martínez

Amor de Madre | 2021 | 144 páginas

#RealismoMágico #Clasismo #Machismo

5/5

“Lo peor no era lo que decían las mujeres, sino lo que hablaban los hombres. Eso me lo contaban los santos. Me decían que hablaban de lo que le harían, algunos con deseo y otros con eso que tienen muchos hombres por las mujeres, que piensan que es deseo pero que solo es odio.”

Todas las casas guardan la historia de quienes las han habitado. Las paredes de esta casa perdida en el páramo hablan de voces que surgen de debajo de las camas, de santas que se aparecen en el techo de la cocina, de desapariciones que nunca se resuelven. Los vecinos reniegan de sus dos habitantes a la luz del día, pero todos acuden a ellas cuando nadie los ve. La abuela se pasa los días hablando con las sombras que viven tras las paredes y dentro de los armarios. La nieta vuelve a la casa tras un incidente con la familia más rica del pueblo. Ahora, desenredando la historia de la casa, se han empezado a dar cuenta de que las sombras que la habitan estuvieron siempre de su lado.

Carcoma es la historia de una familia de mujeres marcada por el dolor y los abusos infligidos por los hombres de su entorno, que quedan encarnados en una casa maldita, llena de sombras y secretos. La «carcoma» del título es el rencor, la rabia, el odio y la frustración que se han enquistado en los corazones de una abuela y su nieta, y que las corroe por dentro como los muros de su casa y su herencia las oprimen desde fuera.

Me ha gustado mucho el tono de realismo mágico de esta historia, en la que, en la estela de clásicos como La maldición de Hill House, la maldad se materializa en un lugar físico. La casa de la historia no es una «mansión encantada» al uso: es un ente que casi parece tener conciencia y voluntad, poblada por sombras pero, además, impregnada de una sed de venganza propia. Me ha gustado también ese narrador poco fiable, que miente u oculta información al lector, y se mueve por el mismo terreno moralmente gris que la historia. En gran parte gracias a este, la trama consigue atrapar y sorprender, para desembocar en un final perturbadoramente satisfactorio.

La novela está muy bien escrita, aunque me ha chirriado un poco la voz de la nieta, que suena vagamente latinoamericana a pesar de que la novela está ambientada en un pueblo indeterminado de la España profunda (concretamente, teniendo en cuenta los orígenes de la autora, algún lugar de La Alcarria de Cuenca). Imagino que es porque el género de la literatura de terror en español tiene como referentes a autoras como María Fernanda Ampuero o Mónica Ojeda y es imposible no empaparse de lo que uno lee (la propia Layla Martínez destaca que le inspira el uso de lenguaje de estas autoras); pero es una pequeña incongruencia que no he podido dejar de notar.

Aun así, Carcoma es un libro que recomendaría sin cortapisa. Con un ambiente de amenaza y opresión muy bien conseguido, en el que los espectros conviven con los verdaderos monstruos —esos que quedan impunes tras haber cometido los peores crímenes, que década tras década siguen manteniendo viva la desigualdad más ultrajante— la historia mezcla la denuncia de la violencia de género y el clasismo con la reivindicación de la memoria histórica, del mundo rural y de la sororidad como la única forma en que las mujeres consiguen rozar la auténtica justicia.

 Te gustará si…

Disfrutas con las voces muy personales y  con una mezcla de realismo mágico, denuncia social y casi terror.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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