Agujero

Agujero

Agujero, de Hiroko Oyamada

Impedimenta | 2021 | 200 páginas

#Japón #Kafkiana #Sociedad

3.5/5

«Abrí la ventana y oí a las cigarras cantar. No sé si era porque estaba en el campo y había muchos árboles o por la influencia del clima de ese año, pero nunca las había oído con tanta intensidad. Era como si me hubiese tragado una y estuviese estridulando desde el interior de mi cuerpo. A la estridencia del sonido me acostumbraba enseguida, pero en cuanto advertía un cambio de ritmo y volvía mi atención sobre ellas sentía que su canto se adhería a mi piel y me asfixiaba.» 

Al marido de Asa le han ofrecido un nuevo trabajo en una zona remota de Japón, próxima al hogar en que nació. Durante un verano excepcionalmente cálido, la pareja se instala junto a la casa de los suegros, entre el ensordecedor rugido de las cigarras, que todo lo invaden. Mientras su marido se entrega al trabajo, ella comienza a explorar el entorno por su cuenta. Hasta que un día se topa con una extraña criatura que no es un perro ni un mapache ni un ser humano. Asa la sigue hasta el terraplén de un río, entre altos pastos que le llegan por las rodillas, y cae en un agujero que parece haber sido creado para ella, y en el que, en cierto modo, queda atrapada para siempre. ¿Está viendo niños fantasma? ¿Se ha convertido lo sobrenatural en parte de su vida?

La protagonista de Agujero, Asahi, se traslada junto a su marido a la zona rural de Japón de la que es originario este. Sin nada que hacer en todo el día ahora que se encuentra desempleada, Asa se entretiene haciendo recados y paseando hasta que, un día, se topa con una extraña criatura que la conducirá directamente al agujero titular de la novela. Con una clara inspiración en Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, el relato explora las extrañas experiencias que vive la protagonista en un entorno que ni ella misma ni el lector saben a ciencia cierta si pertenece al plano de la realidad o de la fantasía. 

El libro lo completan otros dos relatos relacionados entre sí pero no con este primero, que es el que da título a la obra. Si no me equivoco, Agujero se publicó inicialmente por separado en la revista japonesa Shincho (la traducción al inglés por la editorial New Directions solo incluye este relato), y posteriormente se editó como libro en 2014 junto con las historias cortas Comadrejas y Una noche en la nieve por la editorial dueña de esta publicación, Shinchosha. Por tanto, es posible que los tres relatos no estuvieran concebidos para publicarse juntos, lo cual explica la tenue conexión que hay entre ellos.

Lo que sí tienen en común las tres historias es una vaga sensación de inquietud que permea todos los acontecimientos, aparentemente mundanos, que se suceden. Los personajes, pasivos, han sido arrancados de sus zonas de comfort por circunstancias ajenas a ellos (el traslado laboral de su pareja, una plaga que asola su nuevo hogar, un embarazo sobrevenido…) y se encuentran sumidos en un estado de desorientación del que también participa el lector.

El principal tema de la novela es el aislamiento de los personajes, un aislamiento con respecto a otras personas, que se encarna en el escenario. Me ha llamado la atención que se utilice el medio rural, normalmente más idealizado y asociado al sentimiento de comunidad, para representar esta soledad. Por ejemplo, en La Dependienta, de Sayaka Murata (también ganadora del Premio Akutagawa), son las masificadas y frenéticas ciudades de Japón las que escenifican la alienación y la confusión de los personajes.

Aunque podría entrar en el género del “realismo mágico”, creo que es una etiqueta un poco inexacta: en primer lugar, los propios personajes experimentan extrañamiento ante los incidentes bizarros que viven; y en segundo lugar, la presencia de lo fantástico es hasta cierto punto incierta, como si casi pudiéramos convencernos de que todo tiene una explicación razonable. Más acertado sería llamarla kafkiana: se construye sobre una conciencia limitada de que hay un elemento absurdo en la normalidad, y la angustia que se deriva de ella.

Personalmente, echo en falta una acción más sólida, ya que la obra se reduce en gran medida a una acumulación de metáforas y de descripciones ambientales. Por otro lado, el tono plano y la escritura casi mecánica (Oyamada trabajó previamente en el sector industrial, lo cual ha reconocido que influye en su manera de escribir) hacen que la lectura llegue a resultar pesada, pese a su brevedad.

En cambio, me ha gustado el trasfondo de reflexión sobre los limitantes roles de género en Japón. Asahi, cuando se traslada al campo y se ve reducida a su papel de esposa y ama de casa al renunciar a su trabajo, pasa a ser referida como “la nuera” (no sé muy bien cuál es el término en el original, en la traducción inglesa se la denomina “the bride”, “la novia” o “la esposa”), identificada solo por el lugar que ocupa en el esquema tradicional de la familia. Otros aspectos de la sociedad japonesa contemporánea que se ven reflejados de manera crítica en Agujero son las malas condiciones laborales o la figura del hikikomori, un fenómeno sociológico de reclusión extrema encarnado en el supuesto cuñado de Asa y que es resultado de las exigentes expectativas y la rígida jerarquía social del país.

En definitiva, una obra alegórica y evocadora que, en su conjunto, teje la metáfora de la cotidianeidad y las presiones sociales como un agujero en el que puede quedar atrapada nuestra identidad. Y, cuando perdemos el sentido de nosotros mismos y solo nos queda la sensación de alienación, hasta los gestos más mundanos adquieren un tono amenazador.

 Te gustará si…

Si disfrutas con historias que sugieren más de lo cuentan y que exploran a través de la fantasía o el absurdismo problemas muy reales y de actualidad.
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Elena

Mis cosas: dramas de época 🎬, libros 📚, demasiado café ☕ y siestas que te dejan más cansadx que antes 😴.

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